Los gritos por la situación de España, por la muerte de personas intentando cruzar a una vida mejor, por el hallazgo de un hombre ahorcado cuando iba a ser desahuciado en Granada… se escucharon estos días con fuerza en un rincón de Manhattan. “Lo que no vamos a hacer es suicidarnos todos, porque quizás eso es lo que quieren, que nos suicidemos. Que miles de millones de personas nos suicidemos. ¡Pues no, no nos vamos a suicidar!”, exclamó Pilar del Río, la presidenta de la Fundación José Saramago, en la apertura de la semana dedicada al Nobel portugués en Nueva York, organizada por el Art Institute. “Me niego al llanto y a la depresión”, sostenía la andaluza en la película José y Pilar, estrenada en Ronda (Málaga) en 2010 y proyectada el pasado jueves en el Angelika Film Center. Dos años más tarde, con el mundo hecho pedazos, continúa creyendo en lo mismo: “Si tenemos fuerza para combatir, si tenemos fuerza para que eso no ocurra, para denunciar que no puede seguir ocurriendo, evitaremos la depresión ante noticias tan tristes como las que nos está dejando la crisis económica, una crisis moral según Saramago”, añadió.

Con un público hipnotizado por la fuerza, la rebeldía y la honestidad de esta mujer que no tuvo ningún reparo en explicar que prefería a Hillary Clinton a Barack Obama -“Sigo pensando que ella hubiera estado muy bien en la presidencia de EEUU y sigo proponiéndola”-, Pilar del Río desgranó la esencia que impregna los 90 años que cumplirá Saramago el próximo 16: conciencia, ética, moralidad y ciudadanía. “Tenemos el deber de pedir que se cumplan los derechos humanos”, insistió a los asistentes, entre ellos, la exministra socialista Bibiana Aído. “¿Con quién habla y discute ahora?”, le preguntó un señor. “Te encuentras a mucha gente, tienes muchas conversaciones en el día, pero no hay muchos Saramagos en la vida”, concluyó.

Ahora, como en el 84 cumpleaños celebrado en la película, también le prepara una sorpresa: la Fundación convertirá el 16 de noviembre en el Día del Desasosiego -“Escribo para el desasosiego”, dice Saramago en la película-. “Es una copia del Bloomsday en Dublín con el Ulises de Joyce”, avisa Pilar del Río, que realizó con Saramago el recorrido. En este caso será en Lisboa con los lugares de El año de la muerte de Ricardo Reis. “Queremos celebrar la coherencia y el humanismo de un joven que cumplirá 90 años en unos días”, dijo. Una coherencia, subrayó, ya vislumbrada en Claraboya, el libro póstumo que escribió en su veintena. Antes de la alerta por el huracán Sandy, el ciclo en Nueva York tenía previsto continuar con lecturas, debates y exposiciones sobre el autor en el Instituto Cervantes y la Poets House.

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