Anoche me encontré en la tele con el final de End of days, momento en que Arnold Schwarzenegger intenta matar al diablo. Como no daba crédito a lo estrambótico y surrealista de la película, me puse a pensar en otras cosas y se me vino a la cabeza que ese señor había sido gobernador en EEUU. Entonces me pregunté: ¿Y si la película es la vida real y la realidad una película? Esta mañana he encontrado la confirmación de mi sospecha. El Correo de Andalucía abre su página web con otro supuesto caso de violencia de género, un crimen machista. En la misma portada, en otra información, el periódico denuncia que la unidad policial contra el maltrato será desmantelada de nuevo en la feria -ya ocurrió en Semana Santa, cuando esos agentes, según el periódico, fueron destinados a controlar el tráfico en torno a las cofradías y a vigilar los pasillos peatonales que atraviesan la Carrera Oficial-. Por hoy, no necesito más. Me creo absolutamente que Schwarzenegger mató al diablo. Es imposible que la eliminación de recursos contra la violencia de género sea verdad.

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